Alimentación consciente: un camino respetuoso para reconectar con tu cuerpo

La alimentación consciente es una forma de alimentarse desde el respeto, la compasión, la flexibilidad, el amor y la responsabilidad.
Se trata de una manera de nutrirse con calma, escuchando las señales del cuerpo y conectando con nuestras verdaderas necesidades.

Vivimos rodeados de mensajes sobre lo que “deberíamos” comer: lo saludable, lo prohibido, lo que engorda, lo que adelgaza, lo que ayuda a ganar músculo… Sin embargo, en medio de tanta información, muchas veces nos desconectamos de lo más importante: nuestro propio cuerpo.

La alimentación consciente nos invita precisamente a eso: a volver a casa, a escuchar nuestras sensaciones, a disfrutar del placer de nutrirnos sin juicios, sin exigencias y sin culpa.

Más allá de comer sano

Comer de forma consciente no consiste en seguir reglas estrictas, sino en cultivar una relación más libre, respetuosa y realista con la comida.
A veces comemos por hambre física, pero otras lo hacemos por aburrimiento, tristeza, enfado o miedo. En esos momentos, buscamos consuelo, y reconocerlo sin culpa es el primer paso para entendernos mejor y cuidar lo que realmente necesitamos.

Escuchar al cuerpo

Escuchar al cuerpo nos ayuda a vincularnos con lo que realmente necesitamos y sentimos.
Cuando dejamos de lado las normas externas —“esto no puedo comer”, “esto engorda”, “esto no es saludable”— y empezamos a prestar atención a las señales internas de hambre, saciedad, satisfacción y energía, descubrimos una sabiduría corporal interna que siempre ha estado ahí.

Esta escucha consciente mejora nuestra relación con la comida, disminuye la lucha constante con el cuerpo y potencia el bienestar.
Además, favorece aspectos importantes como la digestión, el descanso y los niveles de energía diarios.

Alimentación consciente, compasiva y flexible

La alimentación consciente y compasiva implica conectar con nosotros mismos desde el amor, el respeto y la comprensión, sin culpa ni juicios.
Practicar la alimentación compasiva es recordarte que mereces cuidado y no castigo.

Por su parte, la alimentación flexible consiste en soltar la rigidez, permitir la adaptación y abrir un espacio de escucha y equilibrio.
Reconocer que tus necesidades cambian cada día es un acto de respeto hacia ti mismo.

“La flexibilidad y la autocompasión son la base de un cambio profundo y duradero para tener una buena relación con la comida.”

Comer con presencia: un acto de amor y autocuidado

Comer con presencia es una forma de amor propio y de autocuidado.

“Recuperar una relación consciente con la comida es una manera de cuidarte.”

No se trata de controlar, sino de comprender.
No se trata de prohibir, sino de elegir con consciencia.
No se trata de castigar o premiar al cuerpo, sino de reconocerlo como nuestro hogar y atender sus necesidades con amor.
No se trata de culparnos, sino de respetarnos y responsabilizarnos.
No se trata de perfección, sino de presencia.

“Escuchar lo que necesitamos en cada momento es el verdadero acto de consciencia.”

Mónica Mellid Fernández
Dietista-Nutricionista · Nº col. EUS-00088
🌐 www.nutricionbilbao.com
📱 @nutrirenkalma

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